¿Qué relación hay entre los beneficios y los riesgos en los medicamentos?

Al cierre de este artículo, 6 casos de enfermedad trombótica fueron notificados en EEUU entre los 7 millones de vacunados frente al SARS-Cov-2 con la vacuna de la marca Janssen. De los 6 casos una persona falleció y otra continuaba hospitalizada en estado grave.

Las Agencias del medicamento de EEUU (FDA) recomendaron la paralización inmediata de la inoculación con esta marca. Hay que decir que no está clara aún la relación total entre ambos eventos (trombo-vacuna). Pero, pongamos que se demostrara al cien por cien que los trombos son consecuencia directa de esta vacuna… 6 casos de 7 millones. 1 fallecido…

Las vacunas son medicamentos y como tal y por definición, no son productos inocuos. Nos provocan cambios en nuestro cuerpo que producen mejorías en nuestro estado de salud. La idea es que estos cambios sean muy beneficiosos, pero no dejan de ser modificaciones en nuestra fisiología. ¿Podrían estas alteraciones, si bien nos mejoran ciertos aspectos, perjudicarnos por otro lado? La respuesta es muy clara: .

Dosis sola facit venenum. Es una frase célebre que se atribuye a Paracelso. Médico del SXVI y al que se le considera el padre de la Toxicología. La frase significa: La dosis hace al veneno.

Efectivamente, ¿Qué diferencia hay entre un medicamento y un veneno? Solo la dosis a la que se aplica. Desde esta perspectiva los medicamentos se nos presentan como unas sustancias, cuando menos, respetables.

Convivimos con medicamentos, estamos habituados a ellos, manejamos sus nombres e, incluso, sabemos en qué momentos nos irá bien tomarlos. Quizá les hayamos perdido el respeto, en parte, porque somos conscientes de sus bondades. Pero son sustancias químicas que introducimos en nuestro cuerpo y pensadas para que produzcan reacciones bioquímicas en él. Dicho así, ¿no impresiona?

De hecho, todo medicamento lleva asociado unos efectos secundarios y unas reacciones adversas determinadas y recogidas en sus fichas técnicas. El que nos puedan hacer daño es algo esperable, aunque no sea deseable.

Pueden aflorarnos ciertas preguntas: ¿Merece la pena estos riesgos? ¿Es moralmente asumible que haya ciertos perjuicios a la salud si existen muchos más beneficios? ¿Quién decide si el riesgo es mayor que el beneficio?

En España el organismo que se encarga de evaluar la relación beneficio-riesgo y autorizar (o no) la comercialización de un fármaco es la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). En Europa es la EMA siempre en coordinación con la AEMPS. Una vez autorizado un medicamento, la AEMPS, se encarga de una vigilancia continua del mismo a fin de detectar posibles reacciones adversas no recogidas en su registro. Cualquier sospecha de reacción producida por un medicamento es manejada por este organismo pudiendo modificar en cualquier momento su licencia de explotación en el caso de que haya una sospecha evidente de que fuera atribuible a la acción del fármaco.

Y es que en España y Europa podemos estar orgullosos de poder contar con un canal del medicamento donde se trabaja para proveer la mayor calidad, seguridad y eficacia posible de los mismos.

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