Suspensión de vacunación con la vacuna de AstraZeneca

Días atrás se comenzó a rumorear los posibles casos de enfermedad tromboembólica en personas que tenían algo en común. Y es que habían sido vacunadas con la vacuna de la marca AstraZeneca. Inicialmente se notificó el caso de tres profesionales sanitarios en Noruega. Se activaron todas las alarmas. En un principio no se tomaron medidas ya que no se consideraban casos significativos.

Hay que tener en cuenta que la prevalencia de las enfermedades tromboembólicas en población general está en torno a los 20-30 casos por cada 100.000, por lo que este número de casos en el total de vacunados era ínfimo.

Algún caso más se fue sumando en las horas posteriores en varios países de la Unión Europea. En un principio se observó que podría guardar cierta relación con un lote determinado de la vacuna, retirándose inicialmente ese lote concreto. Sin embargo, pasadas unas horas, algunos países ordenaron la suspensión provisional de la inoculación con esta marca independientemente del lote.

Inicialmente la medida no era definitiva e iba a causar efecto durante quince días, tiempo durante el cual se esperaría a que el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC) de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) evaluara la situación y observase si los casos aparecidos son realmente atribuibles a la aplicación de esta vacuna. Y es que el total de casos determinados (30 casos al momento de este artículo) en relación al número de vacunas aplicadas (17 millones) es un dato epidemiológicamente insignificante.

Un dato que puede preocupar a las administraciones de salud es que está dejándose ver un tipo de enfermedad embólica poco frecuente como es el caso trombosis de senos venosos cerebrales (11 de los 30 casos notificados). No obstante, todo hace prever que no habrá una relación causa-efecto tal y como afirma el laboratorio fabricante. Y es que la medida adoptada estaba relacionada con el “principio de prudencia” síntoma de la hipervigilancia a la que se está sometiendo a la campaña de vacunación frente a la COVID. Tenemos que ser cautos y esperar el informe final de la agencia.

¿Qué hubiera sucedido si, aunque parece que no es el caso, se hubiera demostrado que sí existía esa relación? ¿Hubiera justificado la eliminación de esta vacuna habida cuenta de la carencia que tenemos en estos momentos?

Tanto la Agencia Europea del Medicamento como la Organización Mundial de la Salud insistían en continuar la vacunación con AstraZeneca, ya que indicaban que los datos aportados no perjudicaban en modo alguno a la seguridad de dicha vacuna y el balance beneficio-riesgo seguía siendo infinitamente positivo.

Absolutamente todos los medicamentos (vacunas entre ellos) tienen efectos secundarios y reacciones adversas. Para que un medicamento pueda ser autorizado, la relación entre los beneficios que aporta para la salud y los posibles perjuicios que puedan acarrear, debe ser lo suficientemente alta como para que sea interesante. Para ello, antes de ser autorizada su comercialización, son sometidos a multitud de pruebas en voluntarios para observar cómo se va a comportar.

En el caso de las vacunas ocurre exactamente lo mismo y podemos asegurar que todas las vacunas que se han puesto en circulación cumplen con este requisito. Y además lo han hecho en tiempo record.

Enrojecimiento e hinchazón de la zona, cansancio, dolor de cabeza y muscular, fiebre e incluso náuseas son efectos secundarios normales tras la aplicación de la vacuna. Son síntomas benignos y generalmente pasan en pocas horas. Ahora bien, en el caso de la vacuna de AstraZeneca, los efectos recopilados en el caso de la aparición de tromboembolismo, ha sido, sobre todo, un dolor de cabeza intenso e inusual muy característico. Aparición súbita, localizada a un lado de la cabeza que persiste aun tomando analgésicos. Se ha remitido además que puede empeorar al tumbarse y que pueden venir asociadas a vómitos u otro tipo de manifestaciones neurológicas como alteraciones visuales.

En el caso de percibir este tipo de síntomas, tras haber recibido una vacuna de esta marca en las últimas dos semanas, es muy importante dirigirse al centro médico más cercano y comunicar la incidencia.

Si una conclusión buena se puede sacar de esta incidencia es que las autoridades sanitarias y profesionales de la salud ya están alerta y en el momento en el que pudiera aparecer un síntoma similar se actuaría rápidamente evitando, en gran medida, consecuencias graves para la salud del vacunado. Es decir, mayor seguridad y prevención.

Al cierre de este artículo, el Ministerio de Sanidad ha vuelto a autorizar la vacunación con AstraZeneca. Es una buena noticia, ya que las previsiones de vacunación siguen siendo bastante pobres a corto y medio plazo. Esperemos que conforme se vayan incorporando más marcas y en más volumen alcancemos en breve la tan ansiada inmunización de la población al completo.

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