CBD: tendencia después de más de 6000 años

El interés por el CBD (cannabidiol) ha crecido en los últimos meses de manera exponencial, para muchos de vosotros será novedad pero lo cierto es que el cannabis es una planta usada por la humanidad desde hace más de 6000 años.

El cannabidiol es un cannabinoide presente en el cannabis. A diferencia de otros fitocannabinoides, este no presenta acción psicoactiva ofreciendo un gran potencial terapéutico. Su uso se está extendiendo como antioxidanteantiinflamatorio o incluso como neuroprotector.

Perspectiva histórica

Si tiene sentido hablar de la perspectiva histórica de alguna droga, sería sin duda el cannabis. No sólo las utilidades remotas que se le atribuyen, sino su uso y abuso a lo largo de la historia de la humanidad. Se trata de una planta tradicionalmente usada con fines textiles, médicos y eufóricos y su uso aparece datado en la Edad Antigua, en las primeras civilizaciones.

Por ejemplo, han aparecido en diferentes excavaciones tejidos con más de 6000 años de antigüedad elaborados con fibra de cáñamo (en Asia), artilugios de pesca como redes fabricadas con estas fibras de cáñamo, cuerdas, papel…

Además, excavaciones arqueológicas realizadas también en China, en el cementerio de Jirzankal, han puesto de manifiesto que hace más de 2500 años ya se consumía marihuana en la Ruta de la Seda, al encontrarse una serie de tumbas con unos braseros de madera con restos de cannabis.

Se trata de una planta utilizada desde la antigüedad por médicos ayurvédicos y chinos: como analgésico y anestésico. Sufrió una rápida propagación hacia el oeste, pasando a ser usada por los Asirios en forma de incienso o por los Escitas en forma de vapores.

Su uso en Europa se introdujo principalmente en el s. XIX a través de médicos británicos, los cuáles, tras evaluar su uso en el Informe de la Comisión de Drogas de Cáñamo de la India concluyeron que su uso moderado era aceptado. Además el ejército Napoleónico popularizó esta droga especialmente entre círculos bohemios e intelectuales.

En este mismo siglo, comenzó su uso médico en el tratamiento de la epilepsia, de las migrañas, neuralgias, convulsiones y espasmos; sin embargo a lo largo de los siguientes siglos sufrió un abandono progresivo con la llegada de los analgésicos e hipnóticos sintéticos. Resultaba complicada la conservación de la marihuana, era difícil elegir la dosis óptima para cada paciente y su actividad terapéutica era variable.

En la actualidad su consumo es ilícito (es una droga de abuso). Sin embargo sus principios aislados sí que tienen utilidades terapéuticas como ya hemos visto (sin causar efectos psicoactivos ni dependencia).

CBD la molécula

La planta del Cannabis contiene numerosos fitocannabinoides con psicoactividad débil o nula como el CBD: entre los posibles efectos destacables para este cannabinoide tendríamos sus acciones farmacológicas, antioxidantes y antiinflamatorias.

Se ha evaluado clínicamente en cuadros de ansiedad, psicosis, epilepsia refractaria y desórdenes del movimiento, y para aliviar los dolores neuropáticos en pacientes con esclerosis múltiple, incluso se está planteando su uso en la deshabituación alcohólica por sus acciones neuroprotectoras y ansiolíticas antes mencionadas.

Entonces, llegados a este punto, alguién pensó: “si es antioxidante y es capaz de intermediar en tantos sistemas, ¿por qué no aplicarlo sobre el mayor órgano de nuestro organismo: la piel?”. Y así surgió el “boom” de la cosmética CBD, en la que se intenta aprovechar al máximo sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, reparadoras, antibacterianas; potenciando su acción con otros ingredientes, como el aceite extraído de las semillas, rico en ácidos grasos esenciales y moléculas antioxidantes de la familia de los flavonoides.

Con todo ello, nuestro consejo a la hora de elegir cosmética con CBD es que consultes a tu profesional de confianza. Dependiendo del tipo de piel y las necesidades de la misma se debe evaluar cuáles estarían indicados.

Por otro lado, reiterar la seguridad de estas fórmulas: la OMS ha manifestado en más de una ocasión que el CBD no cumple con los criterios para considerarlo una sustancia que cause daño a la salud. Además, le ha reconocido un valor terapéutico sin contraindicaciones, debido a que no genera dependencia, carece de efectos psicoactivos y de efectos tóxicos.

Pilar Suárez
nº col. 23457

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