Coronavirus: consideraciones y comparativa

A lo largo de estos últimos días, el coronavirus proveniente de la ciudad china de Wuhan se ha empezado a propagar a otras zonas fuera de las fronteras chinas.

Es cierto que se ha empezado a generar un clima de desconfianza y miedo, en parte, por el desconocimiento y falta de datos acerca del tema.

Para poner en contexto la situación podríamos intentar comparar los datos que nos ofrecen de la evolución de este virus con los datos estacionales del virus de la gripe.

El Servicio de Vigilancia de la Gripe en España ha recopilado datos del impacto de la epidemia de gripe 2018-19 y son los siguientes:

  • 490000 casos leves registrados.
  • 35300 casos hospitalizados.
  • 2500 casos hospitalizados en UVI.
  • 6300 defunciones atribuibles.
  • 1,2% mortalidad aproximada.

Si comparamos estos datos con los que nos ofrecen hasta el momento las autoridades sanitarias, podemos contextualizar la nueva epidemia. Según la OMS (a fecha de cierre de este artículo):

  • 77362 casos totales. De ellos: 61890 casos leves y 15471 casos graves y críticos.
  • 2618 defunciones atribuibles.
  • 2-4% mortalidad dentro de zona Wuhan y un 0,7% fuera de China.

Cabe destacar tanto en un caso como en otro que probablemente los datos de mortalidad sean inferiores ya que existe la probabilidad de que haya casos de contagios no registrados, por lo que el número de contagiados totales sea sensiblemente mayor. También tenemos que tener en cuenta que, al igual que en otras enfermedades, las personas más sensibles son aquéllas de mayor edad y/o que tengan alguna enfermedad previa que pueda agravarse con una infección viral. También personas cuyo sistema inmune se encuentre comprometido.

Por lo tanto y comparando ambos virus no parece, por el momento, que sea una viremia más peligrosa que la gripal. Es más, en la comparación, incluso menos virulenta que la gripe estacional de todos los años aunque igual de contagiosa. La facilidad de contagio no es más que una característica de este tipo de virus.

Desde las administraciones sanitarias de todos los países se está poniendo mucho énfasis en el diagnóstico precoz y seguimiento de todos los casos sospechosos. Es por esto que podemos estar seguros de que será una epidemia bastante limitada y, en el caso de que se pudiera decretar pandemia (epidemia global), de efectos poco graves.

No obstante y a falta de tener más datos y ver cómo va evolucionando la propagación del virus, cabría destacar qué medidas sanitarias podemos desarrollar más a fin de prevenir contagios (tanto de coronavirus como de otros virus en general):

  • Lavar las manos frecuentemente: Agua y jabón o geles hidroalcohólicos destinados a tal fin.
  • Cubrir la boca ante episodios de tos o estornudos: con pañuelo o mano y posterior lavado.
  • Evitar tocar nariz, boca, ojos… así evitamos poner en contacto virus presentes en manos con mucosas por donde podría propagar.
  • Si se presentara fiebre, tos y dificultad respiratoria acudir al médico.
  • Si se presentara tos y dificultad respiratoria leve y no hubiera habido ningún viaje a China ni se hubiera estado en contacto con nadie que hubiera viajado allí, seguir una rutina habitual extremando las medidas higiénicas.

En cuanto al uso de mascarillas de uso quirúrgico, NO ofrecen protección frente al virus. Se pueden emplear en el caso de personas infectadas como medida de contención, logrando que el virus quedase contenido en la máscara. No obstante, no serviría de nada si no se contemplan el resto de consideraciones higiénicas. Últimamente ha habido mucha demanda de éstas y se ha quedado el mercado desabastecido. Desde la OMS no recomiendan su uso a personas que no estén enfermas.

Precisamente la OMS recuerda que: “llevar mascarillas quirúrgicas cuando no está indicado puede causar un coste innecesario, dificultades de abastecimiento y crear una falsa sensación de seguridad que lleve a descuidar otras medidas esenciales como la higiene de manos”.

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