Artritis

Dolor, rigidez, dificultad para mover una articulación e hinchazón. Éstos son los síntomas más comunes de la artritis, aunque pueden variar en función de la zona afectada y categoría.

Básicamente, denominamos artritis a la inflamación de las articulaciones, pero dentro de este término englobamos todas aquellas enfermedades asociadas a las articulaciones y que también afectan a huesos, músculos y tejidos que las sostienen.

La artritis es una enfermedad que puede manifestarse a cualquier edad y de la cual se conocen más de 100 tipos diferentes. Entre ellas encontramos la artritis juvenil, artritis reumatoide, gota, fibromialgia, lupus, artritis psoriásica, espondilitis anquilosante, o la más común: la osteoartritis, también conocida como artrosis.

Las causas de esta enfermedad son muy variadas y a menudo desconocidas pero, por lo general, es debida a una combinación de diferentes factores alguno de los cuáles no son modificables: genéticos, sexo, edad, infecciones, sistema inmunológico defectuoso, metabolismo anormal o traumatismos.

Pero también hay otros factores de riesgo sobre los que podemos influir como son: besidad o sobrepeso, debilidad muscular o movimientos repetitivos de determinadas articulaciones.

La mayoría de los tipos de artritis no se curan. Es importante que cuando aparecen los primeros síntomas y persisten durante más de dos semanas se consulte al médico porque un tratamiento precoz puede limitar el daño a la articulación y reducir el dolor y la rigidez. El tratamiento debe ser adecuado al tipo de artritis: salicilatos, capsaicina, antiinflamatorios, u otros más específicos. Pero hay diversas terapias alternativas complementarias que pueden ayudar a aliviar el dolor: acupuntura, masajes, relajación, ultrasonido, calor/frío, hidroterapia… Y, por supuesto, cambios en el estilo de vida que incluye: ejercicio físico adecuado, dieta saludable rica en frutas, verduras y alimentos con omega3, descanso nocturno, disminución del consumo de alcohol y tabaco, y evitar los movimientos excesivos y repetitivos. Sólo en casos extremos se recurrirá a cirugía.

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