Insomnio

El insomnio es un trastorno que consiste en la incapacidad para conciliar el sueño o permanecer dormido. La falta de sueño puede afectar de modo negativo a la calidad de vida de la persona que lo sufre.

EDAD INFANTIL

Los niños también sufren de insomnio y muchas de las consultas que se realizan al pediatra, en esta etapa de la vida, están relacionadas con problemas con el sueño. Un niño necesita descansar las horas suficientes para crecer y desarrollarse adecuadamente.

El tiempo que duerme un niño se relaciona con su capacidad de aprendizaje, comportamientos hiperactivos y con el desarrollo del lenguaje. Los recién nacidos duermen 16 horas a lo largo de todo el día, por lo que no respetan las horas nocturnas (se despiertan varias veces para comer). A medida que el niño va creciendo, duerme menos durante el día y va teniendo una rutina nocturna de 10 a 12 horas.

Las necesidades de sueño no siguen un patrón determinado, pues van en función de las necesidades de cada niño, de sus ruinas diarias, etc. Si le cuesta conciliar el sueño, se despierta varias veces a lo largo de la noche o está cansado y con sueño durante el día, podemos sospechar que hay algún problema. Hay determinadas rutinas que hacen que los más pequeños las asocien a que ha llegado la hora de dormir, como un baño caliente, leerle un cuento, un vaso de leche caliente, etc. Todo ello les sirve para relajarse y poder conciliar el sueño de manera rápida, y por otro lado, cualquier cambio en estas rutinas puede hacer que al niño le cueste más dormir.

Algunas razones por las que no pueden dormir o se despiertan durante la noche están relacionada con problemas familiares (separación de los padres), miedos y terrores nocturnos, etc. En estos casos necesitan todo el apoyo familiar posible, que nos cuenten lo que les pasa y explicárselo de la manera más natural posible. Otros trastornos que pueden hacer que los más pequeños duerman peor son determinadas patologías como alergias, dolores (cólico del lactante, otitis, etc. pues cualquier cuadro que produzca dolor hará que se produzca una interrupción del sueño durante la noche). Cabe destacar que una vez haya pasado el cuadro, el niño volverá a dormir de forma normal. También las enfermedades crónicas, como la diabetes, asma, crisis epilépticas (ya sea por un efecto secundario del uso de la medicación, ansiedad o preocupación por la misma). Además, la toma durante la noche de determinado medicamentos (antibióticos, broncodilatadores) puede favorecer al insomnio. En este último caso, lo normal sería cambiar el horario y si el medicamento nos produce insomnio cambiarlo por otro que no lo produzca.

EDAD ADULTA

El 50% de los adultos padece insomnio en algún momento de su vida, un trastorno que casi siempre es un síntoma de otro problema y, por lo tanto, para tratarlo es necesario actuar sobre la causa que lo origina. El insomnio no solo nos afecta durante la noche, sino que la falta de descanso hace que durante el día estemos más irritables, cansados, con falta de energía, bajo rendimiento laboral o que podamos ponernos enfermos con más frecuencia.

Las causas más comunes en los adultos son:

  • Malos hábitos, como falta de horarios regulares para acostarse y levantarse a causa del consumo de excitantes.
  • Cambios en los turnos de trabajo.
  • Jet Lag.
  • Alteraciones psiquiátricas, como depresión o ansiedad.
  • Problemas laborales, familiares o personales (preocupaciones en general).
  • Enfermedades que hacen que nos despertemos durante la noche, ya sea por la toma de medicamentos, por dolor, efectos secundarios, síntomas relacionados con la propia enfermedad, etc.

TERCERA EDAD.

El envejecimiento afecta a todas las funciones del organismo, incluido el sueño. Los ancianos se despiertan varias veces durante la noche, se despiertan pronto a primera hora de la mañana y duermen de forma excesiva durante el día.

Las causas más frecuentes son:

  • Enfermedades crónicas, tales como artritis, asma, enfermedades cardiacas, etc. que producen dolor o malestar y por tanto son responsables de trastornos del sueño.
  • Enfermedades psiquiátricas, como la demencia, depresión, ansiedad o esquizofrenia.
  • Enfermedades relacionadas con el sueño, como apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas, hacen que el paciente se despierte varias veces durante la noche.
  • Estilo de vida, una mala alimentación, comidas pesadas, ingesta de alcohol o cafeína, tabaquismo, etc.
  • Perdida de la pareja, pues se relaciona con depresión y la perdida de sueño durante la noche.
  • Determinadas situaciones que nos producen preocupaciones, como una operación, ingreso hospitalario, etc.

Las soluciones para mejorar el sueño, tanto en la edad adulta como en la tercera edad, son:

  • Acostarse y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana.
  • No realizar siestas largas (no más de 30 minutos).
  • La habitación debe estar a oscuras, a más oscuridad mejor descanso.
  • Usar el cuarto sólo para dormir. No leer, ni utilizar la cama para ver la televisión o comer.
  • Evitar la cafeína antes de ir a la cama.
  • Evitar el alcohol.
  • Evitar comidas copiosas.
  • Hacer ejercicio moderado a diario ayuda a relajarnos y, por tanto, a dormir mejor.
  • Si tomamos alguna medicación, preguntar a nuestro médico o farmacéutico si afecta a nuestro sueño nocturno. También podemos pedirle consejo para tomar algún tratamiento que nos ayude a relajarnos antes de irnos a la cama y que no cause adicción o interaccione con alguna medicación que tememos habitualmente, como la Valeriana.
  • Realizar una alimentación sana y equilibrada e hidratarnos adecuadamente.
  • Si tenemos alguna enfermedad relacionada con la apnea del sueño, y tenemos sobrepeso, sería adecuado bajar de peso.

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