Salud mental: Ansiedad

La mayoría de las personas creemos que para encontrarnos bien y no sufrir ninguna enfermedad grave, solo debemos tener buena salud física y no prestamos demasiada atención a nuestra salud mental.

La salud mental es muy importante. Debemos cuidar cuerpo y mente para estar realmente saludables y para ello debemos tener en cuenta una serie de requisitos:

  • Manejar el estrés. El estrés es una situación de amenaza que hace que nuestro cuerpo reaccione y nos produzca una serie de síntomas negativos. Para contralar el estrés es bueno realizar ejercicio físico ya que relaja los músculos, hace que estemos más calmados y mejora nuestro estado de ánimo. Hay que buscar actividades que nos hagan sentir mejor, como por ejemplo: yoga, pilates, caminata al aire libre, bailar, etc.
  • Comer bien. Debemos evitar cafeína y alcohol, ya que estas sustancias nos hacen estar más nerviosos. Además, es importante comer de forma relajada, sin prisas y evitar comer en exceso. Hay alimentos que nos ayudan a controlar el estrés: el aguacate (mantiene los nervios y las células del cerebro sanas), el chocolate negro (es rico en magnesio, un mineral que lucha contra el estrés, la fatiga, la irritabilidad, etc.), el té verde (es rico en antioxidantes, que hacen que tengamos un estado de ánimo positivo), el salmón (es rico en omega 3, que aumenta la serotonina y nos ayuda a sentirnos felices y regula las hormonas relacionadas con el estrés), etc.
  • Dormir bien. Para reducir el estrés es aconsejable dormir entre 6 y 7 horas, ya que es el momento en el que el cuerpo se recupera y el cerebro se relaja y asimila lo aprendido durante el día.
  • Mejorar nuestra autoestima. Tenemos que valorarnos más y admirarnos a nosotros mismos por nuestras cualidades y por todo lo que hemos conseguido a lo largo de nuestra vida. Al tener una autoestima más alta, conseguiremos regular mejor nuestro estrés.
  • Controlar las emociones negativas. Aliviar nuestro propio dolor es importante para tener una buena salud mental. Para paliar las emociones negativas, podemos hacer cosas que nos hagan sentir bien, como por ejemplo: escuchar música, leer, hablar con un amigo, darse un baño de burbujas, etc. En definitiva, algo que nos apetezca y nos haga desconectar de nuestra rutina y coger fuerzas para seguir con nuestro día a día.
  • Mantener relaciones saludables. Es muy importante el apoyo emocional y la ayuda en momentos estresantes. Por ello, es tan importante estar rodeado de familiares y amigos que nos motiven para seguir adelante.

La salud mental altera nuestro bienestar emocional, psíquico y social. Las enfermedades mentales son situaciones graves que pueden afectar a nuestra manera de pensar, nuestro humor y nuestro comportamiento. Pueden tener un factor genético o estar influenciadas por nuestra situación familiar y personal, las experiencias vividas, así como el estrés o una historia de abuso. Los trastornos mentales son muy comunes y es muy importante saber prevenirlos.

ANSIEDAD

Todos en algún momento de nuestra vida hemos estado nerviosos por un examen, una entrevista de trabajo, una conferencia en la que hay que hablar delante de mucha gente, etc. Cuando esa situación ha pasado, los nervios se desvanecen y volvemos a encontrarnos bien, por lo que podemos decir que son algo normal. Pero cuando esos nervios están presente día a día, podemos tener un problema y estar sufriendo ansiedad. La ansiedad puede estar causada por una situación de estrés constante (como puede ser un accidente, una mala noticia, una fobia social, etc.).

Los síntomas de ansiedad son los siguientes:

  • Físicos: taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, sudoración, náuseas, vómitos, tensión, mareo e inestabilidad.
  • Psicológicos: agobio, ganas de huir y sensación de vacío.
  • De conducta: dificultades para actuar, impulsividad y dificultad para estar quieto.
  • Intelectuales o cognitivos: problemas de concentración y preocupación excesiva.
  • Sociales: irritabilidad, bloqueos y dificultad para expresar opiniones propias.

El tratamiento de la ansiedad puede ser a través de métodos farmacológicos o naturales:

Farmacológicos: también denominados ansiolíticos, son un tipo de fármacos que reducen los síntomas de la ansiedad de forma rápida. Por si solos no curan el trastorno, pero alivian los síntomas en un primer momento. Este tipo de tratamiento debe estar prescrito y revisado, cada uno o dos meses, por un médico. Por lo tanto, debe evitarse la automedicación, el abandono del medicamento por decisión propia, la toma de medicación según nos encontremos o según nuestro estado de ánimo.

Igualmente, hay que tener en cuenta que el tratamiento debe ir acompañado de ayuda psicológica y técnicas de relajación cuando los pacientes llevan mucho tiempo tomando la medicación y el problema de ansiedad persiste.

Naturales: son remedios que pueden tomarse en infusión, comprimidos, gotas, etc., tanto individual como mezclando varios de ellos. Se pueden tomar varias veces al día, dejando la última toma para antes de acostarse, en casos de trastornos del sueño.

  • Manzanilla: es un sedante suave que ayuda a aliviar algunos de los síntomas producidos por el estrés, tales como los dolores de cabeza y palpitaciones. También ayuda a conciliar el sueño más fácilmente, así como a mantenerte relajado durante todo el día.
  • Valeriana: es el tranquilizante natural más conocido. Actúa como sedante, relajando el sistema nervioso y el cerebro. Alivia los síntomas de angustia, emotividad o tristeza, así como el nerviosismo. Es un buen inductor del sueño, nos ayuda a quedarnos antes dormidos y no tiene efecto residual a la mañana siguiente.
  • Melissa: es un remedio natural excelente para reequilibrar el sistema nervioso, superar la irritabilidad, la angustia y calmar la ansiedad.
  • Pasiflora: es recomendada en casos de ansiedad y estrés, y en despertares nocturnos frecuentes.

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