Ortodoncia fija

Las ortodoncias fijas o brackets, como se conocen más comúnmente, son uno de los tratamientos ortodónticos más comunes; uno de cada cuatro españoles lleva o ha llevado estos aparatos.

A pesar de haber evolucionado y mejorado a lo largo de los años, sigue teniendo complicaciones como llagas y heridas provocadas por el roce con las piezas o acumulación de sarro alrededor de los brackets que pueden provocar gingivitis, e incluso manchas en el esmalte que se muestran tras retirar el aparato. Como solución a todo ello tenemos diferentes productos en el mercado:

  1. Cera o silicona, que evitan rozaduras y heridas sobre la mucosa bucal, la lengua y las encías. La silicona presenta algunas ventajas sobre la cera, dura más, su manejo es más sencillo, y además resiste mejor tras beber líquidos calientes.
  2. Cepillo de ortodoncia, debido a la disposición de sus cerdas mejorará la limpieza en la zona de alrededor del brackets, y se deteriorará menos. Además su dureza será adecuada a la sensibilidad de las encías en esos momentos.
  3. Irrigadores bucales. Son aparatos motorizados que aplican un chorro de agua pulsátil sobre tus encías y dientes y mejoran su higiene. Penetran entre los dientes y en el surco periodontal (pequeño hueco entre el diente y la encía), lugares de difícil acceso para los cepillos. Hay distintas marcas y formatos y la mayoría de ellos tiene una boquilla especial para la ortodoncia fija. Lo puede usar toda la familia, no sólo el usuario de brackets, están especialmente indicados para gente con brackets, implantes o gingivitis; pero cualquier persona puede usarlos.
  4. Colutorios y pastas de dientes específicos, su composición se adecúa a los problemas que presenta este tipo de ortodoncia. Normalmente contienen desinfectantes de uso diario, que evitan la formación de placa bacteriana, como el cloruro de cetilpiridinio (CPC) o el triclosán, flúor que remineraliza el esmalte, evitando las manchas, y previniendo las caries, antinflamatorios como la provitamina B5 y emolientes de las mucosa como la vitamina E, el aloe vera y la alantoína, que protegen toda la cavidad oral, ayudando a la curación de las llagas y heridas que se puedan producir. Normalmente encontraremos que este tipo de pastas son más líquida, para evitar que queden residuos en la boca, y con sabores variados adaptados a usuarios más jóvenes: manzana, lima o fresa, son algunos de ellos.
  5. Compuestos de ácido hialurónico. Son compuestos incoloros que aplicaremos sobre las heridas directamente. Aíslan la herida y favorecen su cicatrización sin producir escozor ni picor. Hay una variedad de formatos: en gel, spray, film o enjuague. Los usaremos de dos a cuatro veces al día hasta que la herida desaparezca, y no comeremos ni beberemos nada, hasta al menos media hora después de su aplicación.

Si se usan estos productos de manera constante y continuada, se minimizará el riesgo de que se produzcan estas molestias y ayudaremos a mejorar nuestra salud bucodental, teniendo una mejor calidad de vida.

Ana Isabel Pacha

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