Prepárate para la gripe: campaña de vacunación

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias. Está causada por el virus de la influenza y afecta principalmente a las vías respiratorias superiores. Hay tres tipos de virus de la gripe: A, B y C.

  • El virus A es característico por presentarse en formas epidémicas (la propagación de esta infección vírica afecta a un elevado grupo de la población dentro de un mismo país), aunque en ocasiones puede presentarse pandemias (debido a la infección de un virus nuevo o la mutación de uno ya existente, extendiéndose a un gran grupo poblacional y abarcando a varios países).
  • El virus B origina las formas esporádicas y pequeñas epidemias.
  • El virus C tiene menor importancia epidemiológica y origina infecciones menores

Síntomas de la gripe

La gripe se caracteriza por comenzar con fiebre alta, dolores musculares y malestar general.

Su periodo de incubación es más corto que en el resfriado, entre 18 y 36 horas, aproximadamente, y sus síntomas persisten de siete a diez días. La fiebre suele durar de tres a cinco días, aunque otras molestias permanecen más tiempo, como el malestar general y los dolores musculares, que pueden prolongarse durante una o dos semanas más.

Si algo caracteriza al virus de la influenza es su alta capacidad de contagio; anualmente suele afectar a entre el 10% y el 20% de la población. Esto se debe, en gran medida, a que este microorganismo se transmite de manera rápida entre las personas: con tan solo unas gotitas de la saliva que se expulsa al hablar, toser o estornudar, así como por el contacto con objetos contaminados por este virus.

El virus de la gripe se despliega generalmente en la temporada de invierno, predominando en los meses de noviembre a marzo, y de forma epidémica, es decir, que cada año nos enfrentamos a una temporada en la que puede producirse una gran actividad y circulación del virus.

Diferencias entre el resfriado y la gripe

Es importante que cuando comencemos a sentir malestar, dolor de cabeza, garganta, tos…, tratemos de identificar si se trata de un simple catarro o si por el contrario es una gripe, ya que aunque ambas patologías pueden tener síntomas similares, presentan tratamientos y posibles complicaciones distintos.

La gripe se diferencia del catarro en algunos puntos:

  • Aparición brusca de fiebre alta, entre 38ºC y 40ºC.
  • Dolor muscular, sobre todo en piernas y espalda.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio intenso, debilidad y malestar general.
  • La gripe puede ser potencialmente grave, ya que puede presentar complicaciones como bronquitis o neumonía que, en determinados grupos de riesgo (personas asmáticas, ancianos, niños…), pueden tener un pronóstico grave.

El contagio

Unas medidas higiénicas básicas nos ayudarán, en gran medida, a evitarlo. Se trata de hábitos higiénicos que debemos aplicar en nuestro día a día, pero que en estas situaciones se vuelven especialmente importantes como medidas de prevención.

  • En primer lugar, debemos lavarnos las manos con jabón con frecuencia, haciendo hincapié en la zona bajo las uñas, donde puede acumularse la suciedad.
  • Evitaremos tocarnos en exceso los ojos, la nariz o la boca, para no “empujar” los gérmenes dentro de nuestro organismo.
  • También es necesario cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando tosamos o estornudemos, para que los gérmenes que expulsamos con la saliva no lleguen a otras personas u objetos. Si no disponemos de pañuelo, utilizaremos mejor el codo o antebrazo, nunca la mano, para evitar propagar después los virus mediante el contacto.
  • No debemos compartir alimentos, vasos, cubiertos, pañuelos, toallas u otros objetos con personas enfermas, ya que mediante ellos también pueden transmitirse los virus.
  • Dado que los virus también se transmiten por el aire, se recomienda ventilar con frecuencia las habitaciones y los espacios cerrados, para evitar su concentración.

En el supuesto de que hubiera alguna persona de la familia o cercana a nuestro entorno afectada, deberemos extremar aún más estas medidas e intentar evitar el contacto excesivo con ellos durante los dos o cuatro primeros días del proceso, cuando el riesgo de contagio es mayor.

Tratamientos

Nos ayudaran a combatir y reducir los molestos síntomas catarrales.

  • Podemos recurrir a los analgésicos o antinflamatorios (el paracetamol, metamizol o el ibuprofeno) para aliviar los dolores de cabeza o del cuerpo. También existen medicamentos específicos para la gripe y el resfriado que asocian antihistamínicos para reducir la inflamación de la mucosa nasal aliviando el goteo y la congestión. Estos deben consumirse siempre bajo la recomendación y supervisión de un profesional sanitario, ya sea del médico o del farmacéutico.
  • Para aliviar la congestión nasal, se recomienda realizar lavados nasales con suero fisiológico, agua con sal o agua marina, que ayuden a arrastrar las secreciones y a humidificar las mucosas. Adicionalmente, y para tratar de forma rápida su sintomatología, podemos emplear descongestivos vía nasal u oral, ya sea en formato de comprimidos jarabes, o sprays, pero siempre con la recomendación del médico o farmacéutico y tomándolos durante pocos días.
  • La tos es otra de las reacciones inoportunas que aparece en los resfriados y gripes. Se trata de un mecanismo de defensa natural del cuerpo que permite expulsar tanto los microorganismos que entran por las vías respiratorias, como el moco segregado por los bronquios, pero también puede ser un mecanismo de defensa ante la irritación de las vías respiratorias superiores. En primer lugar, deberemos identificar el tipo de tos que nos afecta para elegir el mejor tratamiento para aliviarla. Las dos clases principales son:
    • La tos seca o improductiva. Es irritativa y sin segregación de flema, produciéndose cuando se irritan las vías respiratorias. El tratamiento para este tipo de tos debe tener como fin calmarla y limitarla. El más indicado es un tratamiento antitusivo(jarabes o comprimidos).
    • Tos blanda o productiva. Puede presentarse en la evolución del resfriado. En este caso, lo importante no es eliminar la tos sino recurrir a tratamientos que fomenten la expulsión de las secreciones o flemas, para liberar las vías respiratorias. Losexpectorantes cumplen esta finalidad, ya que ayudan a diluir la mucosidad para que pueda expulsarse con más facilidad al toser. No obstante, en estas situaciones se debe consultar al médico.
  • La irritación de garganta se puede tratar con pastillas para deshacer en la boca, caramelos o aerosoles. Para reducir el dolor de garganta, también podemos recurrir a un analgésico.
  • Por último, es importante recordar que los antibióticos no están recomendados en estos casos, ya que dado que la gripe y el catarro están provocados por virus, y no por bacterias, no son efectivos para curarlos. Además, utilizarlos sin indicación médica y de manera incorrecta o frecuente puede hacer que las bacterias se hagan resistentes a ellos. Esto implica que, cuando realmente los necesitemos para tratar alguna enfermedad, podrían no tener ningún efecto. Por ello, los antibióticos sólo están indicados para el abordaje de las complicaciones (sinusitis, bronquitis, otitis, neumonías, etc.) que son causadas por bacterias, y siempre bajo supervisión y prescripción médicas.

Complicaciones que pueden tener un resfriado o una gripe.

Debido a la incomodidad de sus síntomas, la gripe y el resfriado constituyen dos de las afecciones que más consultas médicas ocasionan en nuestro país y una de las principales causas de absentismo laboral y escolar, por su efecto negativo en la calidad de vida de las personas que las sufren.

Además, estas enfermedades pueden derivar en otros trastornos más severos. Así, en los resfriados, la disminución de las defensas en el paciente favorece el crecimiento y la proliferación de determinadas bacterias, y pueden darse infecciones respiratorias a nivel de las vías respiratorias inferiores (neumonía, bronquitis) y del tracto respiratorio superior (faringitis, sinusitis, otitis).

Por su parte, la gripe posee un alto riesgo de complicaciones que aparecen con mayor asiduidad en los grupos de riesgo: los ancianos, las personas debilitadas, las embarazadas y los niños menores de dos años. Entre las más comunes destaca laneumonía, que puede estar inducida por el propio virus o por una sobreinfección bacteriana posterior. También pueden sucederse la aparición de episodios de agudización de asma o una inflamación de los músculos del cuerpo que provoca dolor al moverse (miositis). Así mismo, en el caso de que el paciente padezca una enfermedad crónica previa, la gripe puede actuar como desencadenante a la hora de agravar la situación, generando, por ejemplo, una insuficiencia cardiaca, una insuficiencia renal, una exacerbación de la EPOC, etc.

Como prevenirla

La clave para prevenir resfriados y gripes es mantener el sistema inmunológico en condiciones óptimas. Para ello, las pautas son claras:

  • Dormir un mínimo de siete horas diarias para que nuestro cuerpo se recupere correctamente.
  • Reducir el estrés.
  • Mantener una alimentación variada y equilibrada, con un correcto aporte de vitaminas y minerales.
  • Practicar deporte de manera regular.
  • Tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura y abrigarse frente al frío. Hay que prestar especial atención a zonas con corrientes de aire, o a un uso excesivo de la calefacción o el aire acondicionado.
  • En los grupos considerados de riesgo, o propensos a sufrir complicaciones en caso de gripe, se recomienda vacunarse anualmente frente a la gripe. Esto se aplica a personas mayores de 65 años, embarazadas, enfermos crónicos o niños mayores de 6 año -, y a las personas en contacto con estos colectivos de alto riesgo – profesionales sanitarios y asistenciales, familiares o personas que conviven en el hogar de estos grupos, profesores o cuidadores de ancianos-, ya que pueden transmitírsela.

Vacunación

La vacuna de la gripe reduce la enfermedad y la mortalidad asociada a la gripe en las personas de 65 o más años. La eficacia para evitar el desarrollo de la gripe en este grupo de edad es de un 30 a 40%, pero sobre todo es importante tener en cuenta que la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave si el se ha recibido la vacuna.

En personas mayores de 65 años la vacuna es especialmente eficaz para prevenir la aparición de complicaciones de esta enfermedad, que son la principal causa de muerte relacionada con la gripe. Con la vacunación se pueden evitar el 50 a 60% de hospitalizaciones y el 80% de fallecimientos derivados de estas complicaciones.

La vacuna frente la gripe utilizada en nuestro país es una vacuna inactivada, lo que significa que está elaborada a partir de virus muertos, pudiendo contener el virus completo o determinadas partes del mismo. Por este motivo, la vacuna no puede producir la enfermedad en ningún caso.

Cada año, la composición de la vacuna cambia en función de los tipo de virus de la gripe que se prevé van a circular en el medioambiente durante ese invierno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina cuales serán los tipos de virus contenidos cada año en la vacuna que se administra en la campaña de vacunación antigripal.

La vacuna de la gripe en adultos se aplica mediante inyección en el brazo, siendo suficiente la administración de una dosis cada otoño. Aproximadamente dos semanas después de recibir la vacuna el organismo comienza a producir anticuerpos que lo protegen frente a la infección por el virus de la gripe

Usted no debe vacunarse de la gripe si:

  • Es alérgico al huevo.
  • Es alérgico a alguno de los componentes de la vacuna. Algunas de las vacunas utilizadas contienen antibióticos y otros productos (conservantes, etc.).
  • Si se tiene una enfermedad aguda con fiebre alta. En este caso se deberá posponer la vacunación hasta que mejore su situación

En cualquier caso siempre debe ser un médico quien confirme que realmente la vacuna está contraindicada. Enfermedades benignas (catarro, diarrea, etc.) sin fiebre o con fiebre moderada no son una contraindicación para la vacunación. Tampoco contraindica la administración de la vacuna el estar en tratamiento con antibióticos o en fase de convalecencia de una enfermedad leve.

La vacuna frente a la gripe es bastante segura y los efectos secundarios que puede producir son, por lo general poco importantes. Aproximadamente en 5 de cada 100 personas vacunadas aparece dolor, inflamación y/o enrojecimiento en el lugar donde se ha inyectado la vacuna; estos síntomas aparecen en las primeras 6-12 horas tras la vacunación y suelen remitir en 1 ó 2 días.

La fiebre u otras reacciones a nivel general como escalofríos, malestar, dolor de cabeza y dolores musculares son poco importantes y ocurren más frecuentemente en niños y en personas vacunadas por primera vez. La aparición de estos síntomas generales puede hacernos pensar que tenemos la gripe y que ha sido la vacuna la que nos la ha producido, pero como se ha comentado anteriormente la vacuna antigripal en ningún caso puede producirnos la enfermedad, ya que los virus que se usan para su fabricación son virus muertos o partes de éstos.

El riesgo de que aparezca una reacción grave es extremadamente pequeño y normalmente se produce en casos de alergia a alguno de los componentes de la vacuna, en especial a las proteínas del huevo.

La fecha de comienzo de la campaña vacunal viene determinada por la época en que habitualmente comienza a circular el virus en nuestro medio, es decir en los meses de octubre-noviembre. En España todas las Comunidades Autónomas desarrollan campañas de vacunación antigripal que comienzan a septiembre finales del mes de septiembre o principios de octubre.

Lo deseable sería recibir la vacuna lo antes posible una vez iniciada la campaña con el fin de estar protegidos durante el periodo en que la enfermedad es más frecuente (de noviembre a marzo), pero la administración de la vacuna puede ser útil incluso en el mes de diciembre o más tarde.

Dónde vacunarse:

Las personas de 65 años o más son vacunadas de forma gratuita en los centros de salud (60 años en algunas Comunidades Autónomas). Si por su estado no puede desplazarse debe contactar con su Centro de Salud para solicitar que le vacunen en su domicilio. Si se encuentra hospitalizado durante la campaña vacunal puede solicitar ser vacunado en el hospital. En las residencias de la tercera edad y otras instituciones sanitarias que atienden a mayores se administra también la vacuna de forma gratuita.

Cosas importantes tener en cuenta:

  • Cuando acuda a vacunarse a su Centro de Salud no olvide llevar su cartilla de vacunación. Es un importante que todas las vacunas que reciba queden registradas en este documento, que servirá de información a otros sanitarios en caso necesario.
  • Comente siempre las enfermedades y alergias que padezca al personal médico o de enfermería. Esto es importante a la hora de evitar efectos secundarios y riesgos innecesarios.
  • Recuerde que tras la vacunación deberá permanecer en observación durante unos 15 minutos en el centro sanitario, para vigilar la aparición de posibles reacciones alérgicas.
  • Si tras la vacunación detecta la aparición de cualquier efecto secundario no dude en comunicarlo a su médico. Él le informará del tratamiento más y valorará si será necesario tomar alguna precaución en su próxima vacunación.

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