Vitamina D

La vitamina D ha pasado de ser sólo una vitamina, a ser una importante prohormona con múltiples efectos en diferentes tipos de tejidos y en diversos procesos fisiológicos.

La vitamina D es una sustancia liposoluble precursora de hormonas, se considera un nutriente esencial para el orga¬nismo de los seres humanos. Se incorpora al organismo a través de la ingestión y de la exposición a la luz solar. Actualmente sabemos que el único órgano capaz de proveer la vitamina D es la piel, el res¬to de esa vitamina circulante procede de la alimentación. El déficit en la ingestión o las alteraciones en los mecanismos de acción de la vitamina D, causa su insuficiencia, elevando el riesgo de patologías.

En la metabolización de la vitamina D por nuestro organismo pueden influir diversos factores, como por ejem¬plo: la zona geográfica, la latitud, las estaciones del año, los hábitos socio-culturales, la exposición solar y el uso prolongado de protectores solares.

El raquitismo en los niños y la osteomalacia en los adultos son las manifestaciones clásicas de la deficiencia grave de vitamina D. Sin embargo, en los últimos años, se ha comprobado que también hay diversas patologías, incluyendo el cáncer, el síndrome metabólico, las enfermedades infecciosas y los trastornos autoinmunes, que se asocian con niveles bajos de vitamina D.

La prevalencia de la deficiencia de vitamina D es más alta de lo que tradicionalmente se ha considerado, inclusive en regiones tropicales donde hay mayor exposición solar. Este déficit se está convirtiendo en una epidemia en aumento con consecuencias para la salud de la población, ya que se constituye un factor de riesgo para múltiples enfermedades, como las anteriormente mencionadas.

Hay que destacar la importancia que tiene la vitamina D en la asimilación y aprovechamiento de los minerales que recibe nuestro cuerpo, en el caso del calcio es de especial importancia la acción de esta vitamina. La vitamina D hace que el calcio sea asimilado por las diferentes partes del organismo donde es necesario, como los huesos.

La vitamina D no solamente es necesaria para la adecuada absorción de algunos minerales, sino que su función va más allá, sobre todo en la infancia, época en la que nuestro cuerpo está en constante crecimiento. La acción de la vitamina D permitirá el correcto desarrollo de los huesos. Su déficit en esta etapa hará que los individuos que la padecen no se desarrollen correctamente, dando lugar a una enfermedad conocida como raquitismo.

Mantener unos niveles óptimos de vitamina D es necesario no sólo en la infancia debido a que justamente es cuando estamos en pleno desarrollo, sino que en todas las épocas de la vida es imprescindible mantener unos niveles adecuados para así conseguir unos huesos fuertes. Sobre todo, es muy importante que en edades avanzadas conservemos unos huesos fuertes para evitar problemas como la osteoporosis. El ejercicio fisico, además de la luz solar, serán unos buenos aliados de los huesos que forman nuestro organismo.

Deja una respuesta