Drogas

Aunque habitualmente tenemos consciencia de lo que son las drogas y los peligros que entrañan es muy habitual que aquellas personas que carecen de conocimiento sobre estas sustancias acaben consumiéndolas y en muchos casos pasando a ser adictos.

Se estima que casi una cuarta parte de la población adulta de la Unión Europea (más de 80 millones de personas) han consumido drogas ilegales en algún momento de su vida. España es el segundo país Europeo en cuanto al consumo de cannabis y cocaína, y el tercero en consumo de éxtasis.

Las sustancias consumidas por mayor porcentaje de personas son el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes.

El consumo de drogas tanto legales como ilegales está más extendido entre los hombres, excepto los hipnosedantes donde la proporción de mujeres consumidoras duplica la de varones.

El alcohol es la sustancia psicoactiva mayoritariamente consumida, la más fácil de conseguir, legal para los adultos pero no para menores. Es habitual que el alcohol se consuma junto con otras drogas. Se observa una prevalencia mantenida en el número de borracheras, donde 2 de cada 10 se han emborrachado en el último año, donde los mayores consumos se encuentran en edades comprendidas entre 15 a 29 años.

El consumo de hipnosedantes ha aumentado desde 2005. El porcentaje de mujeres que consume este tipo de droga duplica al porcentaje de hombres.

A partir de 2011 se ha observado el aumento de “nuevas drogas”, bien porque habían aparecido recientemente o bien porque aun siendo conocidas y utilizadas desde hace más tiempo su uso se ha retomado o reinventado. Las sustancias consideradas son: ketamina, spice, metanfetamina, setas mágicas, salvia,…

A partir de 2011 se ha observado el aumento de nuevas drogas

El conocimiento de los riesgos que para la salud representa el consumo de las sustancias psicoactivas y la percepción de dificultades en su accesibilidad son elementos que se comportan como factores de protección frente al consumo. Los ciudadanos consideran que el consumo habitual de heroína, cocaína, alucinógenos y éxtasis son los más peligrosos, en tanto los consumos esporádicos de cannabis e hipnosedantes y el consumo de 5-6 copas o cañas los fines de semana son los percibidos como de menor riesgo. Además persiste la consideración del tabaco como más peligroso que el cannabis. Todo ello son concepciones que la gente posee de manera errónea.

Atendiendo a la realidad social, al incremento del consumo de drogas en edades cada vez más tempranas y a la necesidad de abordar la perspectiva de la promoción de la salud, se han creado distintos proyectos para fomentar la prevención. Esta prevención busca poder actuar para evitar, frenar o retrasar la edad de inicio del consumo de sustancias psicoactivas intercomunicando los programas de prevención y retroalimentándolos, creando así un modelo de intervención en la prevención más global.

Así mismo, desde distintas asociaciones, se ayuda a abandonar las adicciones con programas diferentes, tanto de carácter ambulatorio, como residencial. La evaluación sobre la situación de cada persona será determinante para decidir la participación en un tipo de programa u otro. Así, la historia de cada persona, sustancia y tipo de consumo, nivel de estructuración personal y social, el apoyo familiar, la situación laboral etc., son variables decisivas a la hora de proponer un tratamiento que resulte adecuado.

En todos los casos, son programas con equipos multidisciplinares, basados en la filosofía humanista, de metodología ecléctica y terapia centrada en la persona.

Si consumes o conoces a alguien que consume, no lo dudes, pide u ofrécele tu ayuda, puede que sea el paso hacia una nueva vida.

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