Prepara tu viaje

Llegan las vacaciones y nos asaltan algunas dudas respecto a qué tener en cuenta para llevar en la maleta.

Hay muchos lugares en los que es posible que haya una elevada prevalencia de enfermedades que no son frecuentes en nuestro país. Además, las costumbres y las condiciones meteorológicas de cada lugar, al ser distintas a las que estamos habituados, pueden hacer recomendable tomar algunas precauciones para evitar contratiempos.

Tener la cartilla de vacunación al día y asegurarse de que incluye la prevención del tétanos, difteria, VHB y triple vírica es fundamental, además deberías ponerte en contacto, si vas a visitar un país tropical o en vías de desarrollo, con un centro especializado en medicina del viajero, para conocer cuál es la situación sanitaria de tu lugar de destino y qué vacunas necesitas que te sean administradas.

Elegido el destino, debemos tomar las precauciones necesarias para evitar la diarrea del viajero, este es el principal problema sanitario asociado con el consumo de agua y alimentos contaminados. Para que esto no nos ocurra debemos seguir las siguientes recomendaciones:

  • Evitar el consumo de alimentos que se hayan mantenido a temperatura ambiente durante varias horas (comida no cubierta en buffets, vendedores ambulantes o en la calle).
  • Evitar alimentos crudos que no puedan ser pelados o no tengan cáscara, o aquellos que tengan la piel dañada.
  • Comer sólo alimentos que hayan sido cocinados totalmente, especialmente si contienen huevo.
  • Evitar helados de cualquier tipo y hielo que no haya sido congelado con agua segura.
  • Utilizar agua segura incluso para lavarte los dientes.
  • En caso de dudar de la seguridad del agua, hiérvela o utiliza algún filtro o desinfectante antes de consumirla.
  • Lavado de manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos. Puede resultarte útil utilizar un gel hidroalcohólico en formato pequeño, que no necesita agua.
  • Por su elaboración, suelen ofrecer mayor garantía y seguridad los refrescos y bebidas embotelladas, y las bebidas calientes, té o café, por la temperatura a la que se someten.

Con independencia del destino, hay algunos fármacos que pueden ayudar a hacer frente a una situación de emergencia y evitar problemas graves de salud. Esto es lo que no puede faltar en el botiquín del viajero:

  1. Repelentes de insectos

    Deben aplicarse con frecuencia y en función de los hábitos del insecto amenazante (por ejemplo, en el caso de la malaria, al atardecer, al amanecer y durante la noche).
    Las lociones son las más concentradas y no se disuelven en agua fácilmente. No hay evidencia de que funcionen las pulseras y algunos aparatos de ultrasonidos».
    Si vas a utilizar un repelente de insectos junto con tu protección solar, aplica primero la crema solar, y tras la absorción de ésta, el repelente.

  2. Analgésicos y antiinflamatorios

    Es posible que durante el viaje se produzcan dolores o molestias generales. El remedio básico son los analgésicos y antipiréticos, como el ibuprofeno, el paracetamol o el ácido acetilsalicílico. Por lo general se administran por vía oral y su efecto aparece minutos después de su toma. Se debe tener especial cuidado si se tienen problemas gástricos.

  3. Antiácidos

    Los cambios en la dieta durante las vacaciones pueden provocar acidez de estómago. Para remediar estos problemas, se puede recurrir a antiácidos que lleven una composición de sales de calcio, magnesio y aluminio. Es conveniente controlar en qué momento se toman estas soluciones, ya que pueden tener efectos secundarios tales como diarrea, aumento de la sed o espasmos gástricos.

  4. Protectores solares

    Aunque el destino escogido para las vacaciones no sea de playa, en vacaciones se produce una mayor exposición de la piel al sol y esto hace necesario el uso de fotoprotectores. Es importante escoger un protector solar que bloquee tanto rayos UVA como UVB, y se recomienda escoger aquellos superiores a un factor 30. También es aconsejable que sean resistentes al agua aunque no esté previsto el baño, ya que el protector permanece más tiempo sobre la piel. En caso de que por un descuido se haya producido una quemadura solar, es necesario llevar una crema para tratar este tipo de lesiones.

  5. Apósitos para primeras curas

    Es importante que el botiquín del viajero cuente con los útiles necesarios para curar posibles heridas y pequeñas lesiones que puedan surgir durante la estancia, sobre todo si el viaje incluye largas caminatas por la ciudad o rutas por la naturaleza. Así, el botiquín debe estar bien equipado de esparadrapos, vendas compresivas, gasas, suero fisiológico, tiritas, antisépticos y pomadas antibióticas También son de utilidad los parches para ampollas.

  6. Sales de rehidratación oral

    Son compuestos de sales que se administran para mantener los niveles óptimos de glucosa y minerales en el organismo. Su uso está especialmente indicado en pacientes con diarrea para prevenir la deshidratación.

  7. Antihistamínicos

    Tanto si se produce una reacción alérgica inesperada como una picadura de un insecto, es conveniente tener a mano antihistamínicos, tanto en pomada como en comprimidos.

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