40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (II)

Continuamos hablando de 40 mitos y realidades acerca de la lactancia materna, que comenzamos en el artículo anterior:

40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (I)

Mito 11:Para dar el pecho tengo que hacer una dieta especial y restringir ciertos alimentos para evitar los gases y los cólicos de mi bebé.
REALIDAD: Durante la lactancia, la mamá debe tener una dieta equilibrada. No hay alimentos que aumenten o disminuyan la producción de leche. Sin embargo, hay alimentos (ajo, coles, cebollas…) que pueden cambiar el sabor y el color de la leche, aunque el bebé se acostumbra fácilmente a tomar leches de distintos sabores, y posiblemente esto favorecerá que se acostumbre a diferentes sabores cuando crezca. Por otro lado, conviene recordar que los alimentos que contienen bromocriptina o cafeína (como el café, té, chocolate, refrescos de cola, mate…), aunque no están contraindicados, deben consumirse moderadamente, y si es posible, no justo antes de dar el pecho, porque pueden producir irritabilidad o llanto en el bebé. Pero en ningún caso estos alimentos ni las bebidas gaseosas que consuma la mamá tienen que ver con los cólicos y gases del lactante.

Mito 12: Después de 1 año, la composición de la leche cambia y ya no es tan buena como antes.
REALIDAD: La composición de la leche materna cambia en función de las necesidades del bebé, a medida que éste madura, adaptándose a esas necesidades. Y aunque hay que ir incorporando otros alimentos a su dieta, su fuente primordial de alimentación hasta los 2 años, es la leche materna.

Mito 13: El calostro que se produce tras el parto (denso y amarillento), debe ser desechado.
REALIDAD: El calostro no se debe desechar porque es rico en nutrientes y anticuerpos que defenderán al bebé de infecciones durante los primeros meses de su vida. Su densidad y color se deben a que es rico en proteínas, vitaminas, betacarotenos (previenen muchas enfermedades) y muchos otros nutrientes. El calostro y la leche son por tanto una especie de vacuna para el bebé.

Mito 14: Siempre hay que ofrecer ambos pechos.
REALIDAD: Es más importante que el bebé termine un pecho antes de ofrecerle el segundo, ya que la última parte de la leche de un pecho es más rica en grasas (que aportan mayor cantidad de calorías) y por tanto es necesario compensar el equilibrio entre la primera parte de la leche de un pecho, que es más rica en azúcares y agua, con la última parte de la leche. Por esto es mejor acabar uno, incluso aunque el bebé rechace después el segundo en esa toma. Aunque las primeras semanas sí que es bueno ofrecer ambos pechos en cada toma para que la lactancia quede bien instaurada en ambos pechos. Además cambiar de pecho sin haberlo “acabado” puede producir cólicos, por el exceso de lactosa consumido en la primera parte de la leche de ambos pechos.

Mito 15: Mi bebé debe vaciar los dos pechos en cada toma.
REALIDAD: es mejor que acabe primero uno de los pechos y después le ofrecemos el segundo. Los lactantes deben mamar a demanda, lo cual supone que van a mamar hasta que sacien sus necesidades, y esto suele implicar que toman entre el 63% y el 72% de la leche disponible, y no hasta que el pecho se vacía.

Mito 16: Las tomas deben durar 10 minutos.
REALIDAD: La alimentación del bebé debe ser a demanda. Es decir, él decide cuándo y cuánto quiere comer. No se puede establecer un tiempo de duración de la toma, ya que hay niños que pueden vaciar el pecho en 4 minutos y otros pueden tardar hasta 20. Lo importante es que sea a demanda y que vacíen un pecho antes de pasar al siguiente. Además, a medida que el bebé crezca, extraerá la leche más eficazmente y por tanto tardará menos en hacer la toma.

Mito 17: Hay que espaciar las tomas para que dé tiempo a que se vuelva a llenar el pecho.
REALIDAD: Las glándulas mamarias de una madre en periodo de lactancia, están siempre produciendo leche, y los pechos sirven, en parte, como ciertos depósitos de una pequeña cantidad (aunque unos tienen más capacidad que otros). Cuanto más vacíos estén los pechos, más rápido trabajará el cuerpo para volver a llenarlos. Y por el contrario, si esperamos a que los pechos estén llenos, el organismo lo puede percibir como si hubiera un exceso de leche y disminuirá su producción. Por esto es un mecanismo variable en el que la producción se adapta a lo que consuma el bebé.

Mito 18: No es bueno dar el pecho si sólo han pasado unos minutos de la última toma, o sólo lo quiere como un chupete.
REALIDAD: El niño obtiene en el pecho no sólo alimento, sino también calor corporal, consuelo y el contacto materno…que son tan importantes como la alimentación. Si el bebé se siente sólo, con miedo, o simplemente necesita cariño, seguramente pida pecho, aunque hayan pasado pocos minutos desde la última toma, porque así se calmará…y esto no significa tener baja producción de leche.

Mito 19: Mi bebé sigue llorando aunque acaba de tomar…seguro que tiene hambre.
REALIDAD: El bebé puede llorar por muchas razones, y no tiene que ser necesariamente porque tiene hambre. Además los bebés que toman el pecho sin restricción de duración ni frecuencia, no suelen tener cólicos, por lo que es probable que éstos tampoco sean el motivo del llanto. Si parece que llora por hambre, basta con ofrecer más pecho… la leche de la mamá es fácilmente digerible y se tolera bien. También puede llorar porque necesita el contacto con su mamá, con su calor, su olor, sus latidos, su voz…para sentirse protegido y querido.

Mito 20: Las tomas están empezando a ser más frecuentes que antes…quizá mi bebé se queda con hambre.
REALIDAD: Hay muchos motivos por los que un bebé pueda querer mamar: porque tiene sed (más frecuente en épocas de calor, en este caso mamarán sólo un poco). También, por los brotes de crecimiento, puede demandar más tomas en algún momento puntual. Si las tomas empiezan a ser más frecuentes, no es porque tu bebé se quede con hambre, sino porque necesita más tomas. En este caso no es necesario añadir biberones extra, ya que el cuerpo de la mamá se adaptará a las necesidades del bebé y aumentará la producción, de forma que en 2 ó 3 días se recuperará un ritmo más relajado.
Además los niños alimentados por lactancia natural, vacían el estómago antes que los alimentados con leches de fórmula, ya que el tamaño de las moléculas de proteínas que forman parte de la leche materna es mucho menor y por tanto se digieren mucho antes. De este modo, a la hora de valorar la frecuencia de las tomas, no sólo es importante la cantidad de leche que toma el bebé, sino también el tipo de leche.

Mito 21: Dar el pecho a demanda provoca niños demasiado dependientes, “mimados” y problemas de pareja.
REALIDAD: El pecho a demanda es una necesidad del bebé. Y por tanto tiene una relación de dependencia con su mamá, entre otras cosas, porque aún es inmaduro desde el punto de visto psicológico y fisiológico. Además esas necesidades son altas al principio, pero van disminuyendo con el tiempo. Y si el trabajo de cuidado del bebé se realiza en equipo, esto unirá más a la pareja. También hay que tener en cuenta que las relaciones sexuales no dañan ni alteran la leche, por lo que no es necesario dejar de tener relaciones mientras se está en la época de lactancia.

Mito 22: Si le doy el pecho a demanda, no tendrá unas pautas, y eso será perjudicial para mi bebé.
REALIDAD: Si el bebé come cuando quiere y la cantidad que quiera, su cuerpo se desarrollará de forma adecuada. En cambio, establecer un horario o una cantidad que no se ajustan a las necesidades del bebé, es lo que sí puede producir malestar e irritabilidad. Los bebés no tienen que comer cada 3 horas. Unas veces tomarán el pecho cada 2 horas, otras cada 30 minutos, y otras estarán dormidos durante 4 horas. Hay que respetar su ritmo, a excepción de los primeros días tras el parto, en que pueden estar muy adormilados o tardan en recuperar el peso del nacimiento, y conviene despertarlos para que hagan como mínimo 8 tomas cada 24 horas.

Mito 23: Dar el pecho con demasiada frecuencia hará que en el futuro mi hijo sea obeso.
REALIDAD: De hecho suele ser al revés. Estudios científicos demuestran que los niños alimentados por lactancia natural autocontrolan sus patrones alimenticios y la cantidad que ingieren, de forma que tienden a consumir únicamente la cantidad de leche necesaria para su propio cuerpo. En cambio los niños alimentados con biberón y cuya alimentación suplementaria fue menos tardía tienen más probabilidad de tener obesidad al crecer.

Mito 24: Dar el pecho con demasiada frecuencia puede producir depresión postparto.
REALIDAD: También suele ser al revés. Las mujeres que dan el pecho con más frecuencia tienen menos probabilidad de tener depresión postparto. Además se cree que la depresión se debe a cambios hormonales que se producen tras al parto, y que puede verse aumentada por la fatiga y falta de apoyo social. Suele producirse en mujeres que ya tenían problemas antes del embarazo.

Sigue leyendo:

40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (I)
40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (III)

Deja una respuesta