40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (I)

Llega el año 2016, y desde Farmacias Trébol queremos ofrecerte consejos y soluciones para mejorar tu estilo de vida. 12 meses, 12 consejos. Tras empezar el año con la ayuda para dejar de fumar, nos toca ahora el mes de Febrero, el mes del “Cuidado de Bebés y Mamás”.

Tras los artículos sobre lactancia que hemos publicado en nuestra revista “Cuídate 24 horas” , donde puedes encontrar consejos sobre “Lactancia natural”, “Lactancia y descanso”, “Cómo conseguir una lactancia exitosa”… queremos ahora romper los falsos mitos que existen respecto a la lactancia materna, porque lo cierto es que muchas de las mujeres que deciden dar el pecho a sus bebés, finalmente desisten debido a falsas creencias o mitos heredados que existen en nuestra sociedad casi instaurados como ciertos.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), ya a las 6 semanas del nacimiento, hay 1 de cada 3 bebés que está alimentado con leches de fórmulas, y a los 6 meses, esa estadística aumenta hasta casi 3 de cada 4 bebés. Por suerte, contamos en las farmacias con una gran batería de marcas de leches de fórmula perfectamente adaptadas a las necesidades de los bebés en cualquier edad y situación, y que se acercan mucho en su composición a la leche materna, aunque no son iguales. Y por ello, queremos con este artículo apoyar y romper una lanza en favor de las mamás que han decidido seguir las recomendaciones de la OMS y la Asociación Española de Pediatría, y dar el pecho a sus bebés.

Mito 1: Hay mamás que no producen suficiente leche o no les sube.
REALIDAD: Es casi imposible que una mamá no pueda producir leche. La producción de leche va en función de la demanda del bebé. La mayoría de madres podría dar de mamar a mellizos y trillizos. Según la OMS, el 99% de las mujeres producen leche de calidad y en cantidad suficiente para un bebé. Es un proceso variable en el que la producción se adapta a las necesidades del bebé de forma que depende de la demanda y la acumulación que se produzca en el pecho… cuanto más tome el bebé, más leche producirá el organismo. Es importante que el bebé tome a demanda, todas las veces que quiera. En cambio, si por cualquier motivo el bebé toma menos leche, ésta se acumulará en los pechos y el cuerpo lo percibirá como un exceso y por tanto producirá menos leche. En la gran mayoría de los casos en los que la leche no sube bien o parece que hay poca, es porque no hay un correcto “enganche” del bebé y por tanto no se produce la estimulación de la subida y producción de la leche.

Mito 2: Si tengo el pecho pequeño no podré amamantar.
REALIDAD: Al igual que unas caderas estrechas no impiden un parto natural, tampoco el tamaño ni la forma de las mamas impiden una lactancia correcta. No se tiene más o menos leche en función del tamaño, porque el tamaño va en función de la grasa. Un pecho pequeño amamanta tan bien a un bebé como un pecho grande, ya que esto depende de las glándulas que fabrican la leche. Aunque en los casos en que los pechos son extremadamente pequeños y por tanto su capacidad de “almacenamiento” es más baja, el bebé necesitará tomas más frecuentemente.

Mito 3: Con los pezones planos, invertidos, umbilicados o extremadamente grandes, no se puede dar el pecho.
REALIDAD: Tampoco el tamaño ni la forma del pezón impiden la lactancia. Aunque pueden hacer que el comienzo sea más difícil y requieren un poco más de paciencia, con un adecuado apoyo profesional se soluciona sin problemas. Los pezones invertidos con el tiempo sobresaldrán a medida que el bebé succione. Además de que el bebé se engancha del pezón y buena parte de areola, por lo que no es tan importante únicamente el pezón. También existen dispositivos especialmente diseñados para estos casos.

Mito 4: Si el parto ha sido por cesárea, no me subirá la leche.
REALIDAD: El proceso de subida de la primera leche (calostro) se inicia en el momento del alumbramiento, cuando la placenta sale del cuerpo, ya sea por un parto natural o extraída por el médico en la cesárea. En cambio, la subida de la leche normal suele producirse en general a los 3-4 días del parto. De este modo, el tipo de parto, la medicación que recibió la madre o incluso las complicaciones asociadas al postparto, aunque pueden retrasar un poco el inicio de la lactancia, no tienen ninguna influencia una vez ya se ha iniciado ésta.

Mito 5: Mi leche es aguada y/o es de poca calidad.
REALIDAD: La leche de todas las madres es de calidad. Aunque es frecuente que la primera leche que sale de cada pecho es más líquida porque es más rica en agua y azúcares (es la encargada de saciar su sed cuando la tienen), y a medida que se va vaciando el pecho la leche es más espesa porque es más rica en grasas, que son las que sacian y hacen que el bebé crezca. Además, cuando la mamá se extrae leche de forma artificial, al cabo de varias horas aparece una capa gruesa en la superficie del recipiente, y debajo queda el resto de la leche, aparentemente acuosa y transparente. Basta con agitar el recipiente para homogeneizar el contenido.

Mito 6: La baja producción de leche se hereda.
REALIDAD: Como ya hemos comentado, la producción de leche sólo depende de la estimulación, la frecuencia y el buen “enganche” y posición del bebé. Sin embargo, es frecuente que los desánimos, consejos erróneos y comentarios desafortunados de personas que no tuvieron paciencia y no dieron de mamar, puedan disminuir la confianza de la mamá.

Mito 7: Si mi bebé no aumenta bien de peso o pierde peso es porque mi leche es de mala calidad o tengo poca leche…tendré que darle leches de fórmula.
REALIDAD: Diversos estudios han puesto de manifiesto que incluso madres en situación de desnutrición, son capaces de fabricar leche de calidad, ya que el organismo usa también las reservas de la madre para fabricar la leche. Si el bebé no aumenta bien de peso, suele ser porque no se “engancha” bien o no toma la suficiente cantidad de leche que necesita.
Según la OMS, los niños alimentados con lactancia natural no necesitan biberón ni otro tipo de complementos antes de los 6 meses. La pérdida de peso del bebé durante la primera semana es totalmente normal y fisiológica, y no se debe a la lactancia, sino a que se está deshaciendo de los líquidos de su etapa gestacional. Si todo va bien, recuperará el peso en unos 10 días. Además, los bebés alimentados con leche materna tienen unos patrones de crecimiento diferentes a los patrones de bebés alimentados con leches de fórmula (que son las que suelen utilizar los pediatras). Los niños alimentados por lactancia natural tienen un aumento rápido de peso hasta los 3 meses, y a partir de ese momento la ganancia de peso es más moderada, lo que supone una protección contra la obesidad futura. Si el bebé no engorda al mismo ritmo que otros, no significa necesariamente que esté estancado o que haya algún problema. En algún caso diferente, puede ser otro problema que tu pediatra te ayudará a resolver o minimizar.

Mito 8: Dar el pecho es doloroso y produce agrietamiento de los pezones.
REALIDAD: Cuando el bebé se engancha bien y la postura es la correcta, la lactancia se desarrolla correctamente, y en este caso no deberías sentir dolor. Si por el contrario, para ti dar el pecho es doloroso, es probable que el bebé no se esté “enganchando” bien, por lo que debes pedir ayuda. Existen además otras causas infecciosas y vasculares que también pueden causar dolor de pezones, y aunque son poco frecuentes, en ese caso conviene visitar al médico.

Mito 9: Si la mamá está enferma, no puede dar el pecho o no puede tomar ningún medicamento.
REALIDAD: Si la mamá tiene gripe, resfriado, tos…o algún otro síndrome menor, no habrá ningún problema en la leche ni en que amamante a su bebé. Debe cuidar de no contagiar al bebé, usando mascarilla, y lavándose bien las manos. Por otro lado, si la mamá va a tomar algún medicamento, antes de continuar con la lactancia debe consultar si ese medicamento en concreto pasa a la leche o no. En general es una información que viene en el prospecto de los medicamentos. También podemos preguntarle a nuestro farmacéutico o buscar dicho medicamento en la siguiente página: www.e-lactancia.org.
Si se trata de una enfermedad más grave, deberá consultar con su médico. En el caso de que un medicamento fuera incompatible con la lactancia natural, se puede buscar uno alternativo que sí lo sea. Y si no lo hubiera, se puede mantener la producción de leche con extracción artificial mientras dura el tratamiento, para poder retomar la lactancia después y así no abandonarla. Durante el tiempo que dura el tratamiento, desecharíamos la leche extraída y alimentaríamos al bebé con leches de fórmula.

Mito 10: Para producir suficiente leche para mi bebé, debo consumir leche.
REALIDAD: Lo importante es que la mamá tenga una dieta equilibrada (verduras, frutas, cereales y proteínas) para poder fabricar todos los nutrientes que hay en la leche. Además, no hay ningún alimento ni planta que haya demostrado aumentar la producción de leche. Lo que sí debe hacer la mamá es beber varios litros de agua para compensar la cantidad que usa el organismo para fabricar la leche. No es necesario aumentar el consumo de lácteos para aumentar el calcio en la leche, porque de hecho hay otros alimentos ricos en calcio como verduras de hoja verde, las semillas, los frutos secos y pescados como la sardina y el salmón. De hecho no es conveniente aumentar el consumo de lácteos más allá de lo habitual.

Continúa en…

40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (II)
40 falsos mitos acerca de la lactancia materna (III)

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