Diabetes. Atención Primaria

La Diabetes es una enfermedad que, por desgracia, cada día tiene más relevancia debido a los malos hábitos alimentarios adquiridos, al sedentarismo, etc.

Hay trés tipos de Diabetes, la Diabetes Mellitus tipo I, la Diabetes Mellitus tipo II y la Diabetes Gestacional.

La DMI es una enfermedad más típica en la edad infantil-joven aunque también se encuentra en adultos. En este caso, el cuerpo no produce insulina por lo que se le denomina Diabetes Insulino-dependiente y por ello su tratamiento suele basarse en la administración de de Insulina al paciente, normalmente de forma subcutánea. En comparación con la DMII tiene una prevalencia más baja.

La DMII es la más característica de personas mayores, es el tipo de Diabetes más común (en el 90% de los casos) y se caracteriza por una mala utilización de la insulina existente, de forma que el organismo produce insulina pero no somos capaces de aprovecharla. En este caso lo más común es tratarlo con Antidiabéticos orales y la causa principal se deben en gran medida a un excesivo peso corporal unido a la inactividad física.

La Diabetes Gestacional se debe a que las hormonas del embarazo inhabilitan el trabajo que hace la insulina pero se trata de una enfermedad que normalmente vuelve a la normalidad tras el parto.

El problema fundamental de esta enfermedad es que nos encontramos con un porcentaje altísimo de casos en los que el paciente padece la enfermedad pero no lo sabe (hay datos de algunos años en los que se ha registrado que apróx. un 30% de la población con Diabetes estaban sin diagnosticar) por lo que es Fundamental un control rutinario si se es paciente de riesgo para, en el caso posible de llegar a padecerla y ser necesario, comenzar con la medicación lo antes posible, ya que las consecuencias que puede llegar a tener en caso de no ser diagnosticada en su debido tiempo podrían ser nefastas.

Los signos y síntomas más característicos de la Diabetes son:

  1. Polidipsia. Aumento de la ingesta de agua.
  2. Polifagia. Aumento del apetito y de la ingesta de alimentos.
  3. Poliuria. Aumento del número de micciones diarias.
  4. Pérdida de peso a pesar del aumento de apetito.

Todos estos síntomas suelen ser más agudos en la DMI que en la DMII.

El tipo de alimentación es muy importante por lo que se recomienda seguir una dieta saludable y completa, que incluya en la mayor proporción frutas y hortalizas y evitar en la máxima medida los azúcares añadidos y las grasas saturadas, así como potenciar el ejercicio físico y caminar 30 minutos diarios.

Hacer un control rutinario de glucosa puede ser fundamental para el diagnóstico de la enfermedad cuando se presenten los factores de riego por lo que no dude en acudir a Farmacias Trébol y allí le informaremos y le haremos un seguimiento.

Deja una respuesta