Manejo del dolor a nivel domiciliario

El dolor es la experiencia sensorial desagradable que nos alerta de una lesión o de un funcionamiento anómalo del organismo. Proviene de la estimulación de terminaciones o receptores nerviosos de distintas partes del organismo, de la piel o de órganos internos.

Los estímulos son de diferentes tipos, como calor intenso, pinchazos o presión, entre otros. A veces, el origen es evidente y reconocible, como por ejemplo en un traumatismo, pero en otros casos es más difícil establecer un diagnóstico preciso de cuál es el origen del dolor. En realidad el dolor es un sistema que tiene nuestro organismo de alertarnos de que algo va mal.

Algunos fármacos nos sirven para combatir el dolor, estos medicamentos actúan inhibiendo unas sustancias que se liberan en el tejido dañado que son responsables del mismo. Los medicamentos más utilizados con acción analgésica que no precisan de receta médica son el ácido acetil salicílico y el paracetamol.

El ácido acetil salicílico además de ser bueno en el tratamiento de la fiebre y el dolor, tiene acción antiinflamatoria. Se aconseja tomarlo junto a las comidas y con un gran vaso de agua, no debe administrarse en caso de úlcera gastrointestinal, ni en niños pequeños en caso de que padezcan alguna enfermedad vírica, como gripe o varicela.

El paracetamol también posee actividad analgésica y antipirética, pero no antiinflamatoria. Al igual que el ácido acetil salicílico debe ser ingerido al menos con un vaso de agua, para evitar molestias gástricas. En el caso de los niños, el paracetamol se presenta en gotas, jarabe y supositorios para facilitar su administración.

Tanto el paracetamol como el acido acetilsalicílico se pueden adquirir sin receta, por lo que en este tipo de medicamentos es más importante aún el consejo del farmacéutico ya que en la mayoría de las ocasiones es el único profesional sanitario al que consultamos. Además, aunque se trate de medicamentos que no precisan de receta, tienen actividad farmacológica, y por lo tanto además de ayudarnos, pueden provocar efectos indeseados si no los utilizamos correctamente.

Estos medicamentos pueden dar lugar a interacciones con otros tratamientos que esté siguiendo el paciente.Es un factor que deberá tenerse en cuenta antes de tomarlos. Y si en el pasado ha sufrido alguna alergia o ha padecido alguna enfermedad, el paciente debe asegurarse, antes de tomar un analgésico, de que no le esté contraindicado.

Cuatro precauciones básicas si tomas analgésicos

Que un medicamento se dispense en las farmacias sin receta no es sinónimo de que sea inofensivo. Si vas a tomar un medicamento sin consultar con el médico:

  • Lee el prospecto. En caso de embarazadas, lactantes, niños menores de dos años y enfermos crónicos, se debe contar con la supervisión del médico o farmacéutico.
  • Ten especial cuidado con los niños. Dales las dosis recomendadas y mantén los medicamentos fuera de su alcance. Para convencerles, no digas nunca que se trata de un caramelo.
  • Si el dolor no desaparece, consulta con el médico. Puede ser el síntoma de otro tipo de dolencia.
  • Los medicamentos que incluyen varios principios activos (compuestos) son poco recomendables. Es preferible elegir uno que sea específico para el tipo de dolor que sufras.

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